miércoles, diciembre 12, 2007

ZX

Hoy me apetece hablar de un amigo
Sin más. Es posible que alguno le conozca o es posible que no. Pero da lo mismo.

La máquina del tiempo va nueve años atrás. Yo era, como ahora, un pseudo-geek, y por aquel entonces con bastante poca experiencia en la vida y enganchado sin remedio a ese recién descubierto misterio de Internet, concretamente a esa adicitiva faceta del chat IRC Hispano.

En aquel lugar había una canal de viciados de la Guerra de las Galaxias que se habían jugado en canal el X-Wing (ah, aquellas naves poligonales, qué reales parecían), el Tie Fighter (desde el bando del imperio y con mejores gráficos; me encantaba) y el X-Wing vs. Tie Fighter (y ahora con texturas y posibilidad de jugar en red. Aka El Orgasmo). En un alarde espectacular de originalidad, aquel canal de chat se llamaba #X-Wing_vs_Tie_Fighter. Y por allí nos reuníamos, con el poder de nuestros módems de 56 kbps una serie de volados para jugar.

Sin entrar a fondo en este tema, del cual podría estar hablando horas, uno de esos volados era ZX-10.

Intentar resumir aquí los nueve años de sincera amistad que me unen a él y que comenzaron en un viaje a Benidorm sería hacerle un flaquísimo favor a su recuerdo y a su futuro, así que directamente no voy ni a intentarlo. Lo que sí quiero es dejar aquí su impronta, igual que él la ha dejado en mi vida, y sabiendo de antemano que voy a fracasar en ello. Es igual. Yo soy como soy gracias a que él ha estado ahí. Y sigo teniendo la inmensa fortuna de que siga estando. Allá voy.

Meses sin saber nada el uno del otro. Wisky y Vodka. El mundo arreglado y vuelto a arreglar. Viajes. Collejas. Abrazos. "Tronco, yo lo que creo es..." y más. Cerveza. Sinceridad. Un gallego al aire libre. Otra cerveza. Y la penul. "Ya podrias llamar ministro". Cinco mil volados como nosotros, qué guay. El Sr. Spock. "El móvil tienes por castigo". "Pues oye, y es que las tías son...". Tienes razón. Un chino. "Tú no te preocupes, que todo llega". Un asador. Un pacharán. Y diez si hacen falta. Y veinte. Ahora unas hierbas. "No me seas orgulloso, pide ayuda". Y qué tal. "Pues como siempre". ¿Y sabes qué? Que...
...
"Me tienes aquí para lo que quieras".


Me tienes aquí para lo que quieras.

miércoles, diciembre 05, 2007

Aprendizaje

aprender.

(Del lat. apprehendĕre).

1. tr. Adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia.



Aprender algo implica aceptar el desconocimiento previo al aprendizaje.
Sin este axioma tan de perogrullo el aprendizaje no es posible.

¿Cuántas veces hemos pasado párrafos enteros, obviado frases interesantes y dejado de lado fragmentos de conversaciones por tener el convencimiento de que no podían aportarnos nada, de que "eso ya lo sabemos"?

Demasiadas. Y seguir cometiendo ese error es, paradójicamente, el camino más corto a la incertidumbre. Porque estar pasando año tras año por la misma clase y ver que tus compañeros de pupitre cambian tiene que ser algo frustrante. Es como si nos ofrecieran una naranja y nos comiésemos la piel porque ya sabemos cómo sabe lo de dentro. Absurdo.

El aprendizaje no es posible sin la humildad de asumir la propia ignorancia.
Así que vamos Ear, a aprender, que queda mucho por hacer.

lunes, noviembre 26, 2007

Tendría que haber estado allí

Los que me conocen saben que tengo una especie de sentido del equilibrio, algo así como si un alambre completamente recto hubiera sido retorcido y luego alguien hubiera intentado devolverle la rectitud original usando sus manos. Imposible.

Sí, tiene fallos, está retorcido y no sirve para nada. Solamente sirve para recordar cómo era antes de que algo viniese a retorcerlo. Pero ese recuerdo me hace ver cómo debería ser ese alambre, me hace ver la dirección hacia la que tengo que ir. Me hace ver cómo fueron las cosas en un principio imaginado y como serán en un futuro ilusorio que nunca llegará.

Mi alambre es un objeto caido de los cielos que quedó mutilado para siempre al aterrizar violentamente en el mundo. Nunca podrá volver a ser tan perfecto como lo era cuando fue alumbrado, en un universo mejor que este. Ni falta que hace. Es valioso tal y como está.

Estuve allí al principio. Tendría que haber estado al final.
Tendría que haber estado allí.

lunes, noviembre 19, 2007

Se acerca el invierno

Grado y medio bajo cero al salir de casa esta mañana.
Se acerca el invierno.

Y va a ser un invierno muy frío.

miércoles, noviembre 14, 2007

Los hombres son de Marte, las mujeres de Venus

Os coloco aquí uno de los textos más antiguos y divertidos de los millones que me han llegado al correo o he leido. Aparte de hilarante, me parece realmente ilustrativo de las líneas maestras que se vienen siguiendo hoy en día en las relaciones. Allá va:

Todavía hay gente que tiene sus dudas sobre el hecho palpable de que la cabeza de las mujeres es mil veces más maquiavélica que la de los hombres, mucho más bastos y simples a la hora de las relaciones sociales con los amigos. En las líneas que siguen tenemos la demostración palpable de este hecho inapelable.

(Se encuentran dos mujeres por la calle)

- ¡¡María!! ¿Qué tal? No te había conocido... con ese peinado tan maravilloso que te has puesto...

- Ay, Laurita. Vengo de la pelu ahora mismo. Es que Adolfo es un artista.
- Oye... ¿eso son mechas o es rubio natural?

- Son mechas, boba.

- Pues estás divina. Se te va a comer tu marido en cuanto te vea, que tiene una mujer que no se la merece.

- No seas tonta, que tú sí que estás guapísima. Hija, es que siempre has tenido una clase... ¡Oye! ¡Pero qué bolso más divino! ¿Te lo ha regalado tu Julián?

- ¡Que va! Ése ya no me regala nada. Todo el día viendo el fútbol y tomando cerveza con los amigotes...

- Ah, pues eso sí que no puede ser. Ya le estás diciendo que o te mima más o te vas con algún jovencito del trabajo, que deben de estar partiéndose la cara por ti.

- Ay, que cosas dices. Bueno, mi amor, que a ver si nos vemos, y salimos de compras y a tomar café que nos tenemos que contar muchas cositas...

-Pues claro, cielo. Te llamo la semana que viene sin falta.

- Bueno, preciosa. No te digo que te cuides porque como te cuides más nos vas a dejar a todas a la altura del betún, que estás divina.


Se dan dos besos y un abrazo y se separan.


(
Pensamiento de la primera mujer)

Anda, que lo que se ha hecho en el pelo, la hija de la gran puta... Menudo adefesio. Yo no sé cómo su marido sigue casado con ella, con lo bueno que está. Me cago en su puta madre... las hay que nacen con suerte. Y hay que ver cómo apesta a perfume barato la muy zorra. Ésta no consigue que la violen ni en Alcalá Meco. Siempre ha sido un callo, y además vulgar, que es lo que más me jode.


(Pensamiento de la segunda mujer)


Mira que es mala suerte tener que encontrarme al zorrón éste, con lo mal que me cae. Y se ha superado, la cabrona. Está más fea que nunca. Y menudo bolso. Y menudos zapatos y menudo todo. A saber en qué mercadillo se compra la ropa, la hija de puta, que se cree que tiene veinte años y va haciendo el ridículo por la calle, la muy perra.


(En la otra punta de la ciudad se encuentran dos hombres)


- ¡Coño! Pero si es el tontolculo del Mariano.
- ¿Qué pasa, gilipollas?
- Pues nada, lo de siempre, que cada vez te veo más calvo. Por qué no te compras un peluquín de una puta vez, y dejas de ir dando el cante por la calle con la calva esa, que parece una pista de aterrizaje para ovnis?
- Porque prefiero raparle el coño a tu puta madre, que con los pelánganos que tiene me voy a hacer una peluca que voy a parecer una estrella del rock. Lo malo es el olor, que no veas si le canta la chirla a la hija de puta.
- Ya ves. Como a tu mujer, que cada vez que me la follo me tengo que restregar la polla con Ajax pino.
- Pues te durarán un huevo los botes, porque tu parienta me ha dicho que tienes menos rabo que el hermano pequeno de David el Gnomo.
- Mi parienta no tiene ni puta idea de nada, cabronazo. ¿No ves que fue novia tuya hasta que la metí el pollazo?
- Y menudo favor me hiciste, capullo, que con lo zorra que es... En el instituto se la tiraron hasta los del equipo de ajedrez.
- Bueno, idiota, que me piro. Te veo otro día.
- No si yo te veo antes, mamón. Ala, que te jodan.
- Y tú que lo veas, gilipollas.

Se dan un golpecito en el hombro y se separan
.

(pensamiento del primer hombre)


Joder, cuánto tiempo sin ver al Mariano. Que tío más de puta madre. Y está echo un chaval, el jodío. A ver si le llamo la semana que viene, hombre, que me jode un huevo perder el contacto con tíos como este.


(pensamiento del segundo hombre)


Mira que es majete el cabrón del Antonio. Me descojono con él. Si no fuera con prisa me lo había llevado de cañas. El martes o el miércoles le llamo, y llamo también al Paco, que hace que no nos juntamos, y nos pasamos una tarde de puta madre los tres.


miércoles, octubre 31, 2007

Frases de conductores del metro de Londres (II)

Como algunos lectores recordarán, hace algunos meses me tomé la libertad de traducir algunas de las frases más hilarantes de ese estupendo colectivo que conforma el transporte público sobre railes de la ciudad de Londres. Aquí van algunas más:

- Lo lamento mucho. Me habían comunicado que este tren iba a Richmond, pero el personal de señales ha cambiado de idea y este tren ahora se dirige a Parsons Green.
(cinco minutos después)
- El tren del andén tres no va a Parsons Green sino a Richmond. El tren que se aproxima al andén dos no va tampoco a Parsons Green sino a Ealing Broadway. Estos trenes NO van a Parsons Green a pesar de lo que piensen los de las señales.

- Esto es como un anuncio de televisión. Espero que la persona cercana a usted lleve un buen desodorante.

- No podemos arrancar porque algún capullo tiene su p*** mano atascada en la puerta.

Dos especialmente alegres:
- Esto es Green Park señoras y señores, bienvenidos a Grrreeeen Park. Correspondencia con (...) y con la línea Jubilee si están desesperados. Espero que tengan mucho tiempo si deciden coger esa. Esto es es Grrreeeen Park.

- Buenos días a todos y sean bienvenidos a la línea Waterloo and City en este maravilloso día. Este es su... (pausa)... ehm, tren... servicio... cosa, a Waterloo.
(aproximándose a Bank)
- Bien señoras y señores, veo una luz enfrente mío y creo que es la estación de Bank, lo que está bien ¿no? Personalmente esperaba que fuera Calais. A ver si en otra ocasión hay más suerte ¿eh?

Otras dos clásicas de la línea Waterloo:
- Señoras y señores, nos aproximamos a Waterloo, así que creo que después cogeré el tunel del Canal y pasaré el fin de semana en París.

- Buenas tardes señoras y señores y sean bienvenidos a la línea Waterloo and City. A su derecha, muros negros; a su izquierda muros negros. Disfruten de los maravilloso muros negros mientras llegamos a Waterloo. Nos aproximamos a Waterloo, donde este tren finaliza su servicio. A la salida podrán disfrutar de una copa de champagne y de las bailarinas que danzarán para su entretenimiento. Que pasen un buen fin de semana.

Las esperas son cosa común por allí. Pero hacen lo posible por tomárselo con filosofía:
- Vamos a tener que esperar un poco aquí, así que les recomiendo que relajen las piernas. Tranquilos, no me iré sin ustedes.

- Señoras y señores, me temo que vamos a tener que esperar un poco aquí. Me han comunicado que un ordenador se ha caido de la mesa en alguna parte y que todas las señales han dejado de funcionar, así que me temo que estamos atascados.

De mis preferidos:
- Cambio entre las líneas de "Pictoria" y "Vicadilly".

Lo estupendo que es tener un conductor dicharachero se muestra bien en los dos siguientes ejemplos:
- Bienvenidos a Euston. Pueden cambiar aquí a la línea Northern subiendo las escaleras. Pero ¡hombre, es viernes! De manera que vamos a intentar alegrarnos un poco. Buenas tardes señores viajeros... (pausa)... Se supone que tienen que responderme. Bueno, lo diré otra vez: buenas tardes señores viajeros.
(se oyen unos pocos "buenas tardes" de respuesta)
- Vamos, eso ha sido una porquería, casi no les he oido. Puedo mantener el tren aquí parado todo el día, así que venga, otra vez: buenas tardes señores viajeros.
(en este punto se escucha alto y claro "buenas tardes" en todo el tren)
- ¿Ven como no hace daño? Que pasen un buen fin de semana.

- Este es tren del tramo norte de la linea Victoria. Por favor, muevanse hacia el interior del vagón para permitir subir a más gente. (pausa). Muevanse hacia el interior por favor. Es viernes por la tarde, el fin de semana acaba de empezar y a todos nos gustaría irnos a casa. Muevanse hacia dentro para que todo el mundo pueda entrar al tren por favor. Sé que es un poco incómodo pero quién sabe, tal vez conozcan a un nuevo amigo con el que pasar el fin de semana. Presten atención a las puertas.

Y estos de full british humour:
- Al caballero bromista que acaba de enseñar el trasero le sugeriría apuntarse a un gimnasio o al menos ponerse a dieta antes de volver a mostrarlo en el futuro.

- Cuando el caballero que se encuentra orinando en el andén tres haya terminado, por favor, pida un cubo y una fregona al asistente. Gracias.

- Cuando el caballero que se encuentra en el andén cuatro haya terminado su conversación telefónica, por favor, ¿podría decirnos cómo hace para tener cobertura aquí abajo, mientras que nadie más tiene? Gracias.

- ¿Podría la señorita que está bajando la escalera cerrar el paraguas? No suele llover en el metro.

A veces las situaciones que se dan en el metro son curiosas:
- Señoras y señores, lamento el retraso. Acabo de ser informado de que el motivo es que hay gente subida en el techo del tren que nos precede. (larga pausa). Sí, probablemente estén pensando algo parecido a lo que estoy pensando yo, pero eso es lo que me han dicho desde el control.

Fina ironía la que sigue:
- Eso es lo han adivinado: este ES el último tren de hoy. No habrá más trenes. Apílense ustedes. No habrá otro en cinco minutos, que va. Ustedes empujen y puede que lo consigan.

- Cuando abandonen el tren asegúrense de tener los codos preparados para que puedan llegar a la escalera antes que nadie. A propósito, esto era una ironía.
(el mismo conductor poco después)
- Eso es, mátense por los asientos. Total sólo se han pasado sentados todo el día.
(idem)
- No soy un asesino sanguinario devorador de bebés que vaya a tirar el tren a un precipicio. Una sonrisa sería algo estupendo.
(y apostilla)
- ¡Vamos, sonrían! Podría ser peor. Podrían estar volando en un avión y tener una trombosis.

Sin duda alguna unos cracks. Más en versión original aquí.

lunes, octubre 22, 2007

El navío Vasa

Pienso que objetivamente hablando está mal reirse de las tragedias humanas. Sin embargo mi cerebro se revela en ocasiones contra este axioma cuando me recuerdo la historia de un singular navío de la corona sueca bautizado "Vasa" (Wasa).

La navegación nunca ha sido sencilla, y solamente en el siglo pasado, gracias numerosos avances tecnológicos, se puede considerar que se consiguió la supremacía sobre el mar en lo tocante a moverse por su superficie. Pero antes no lo tenían tan facil.

Para ejemplificar esto vamos a retroceder un poco, más o menos hasta el año 1625. Por aquella época Suecia se encontraba en guerra con Polonia, y el rey Gustavo II se encontraba en la necesidad de conseguir la supremacía sobre el mar Báltico. Para ello acordó la construcción de cuatro navíos que se convirtieran en el terror del mar del norte. El primero de ellos fue bautizado como Wasen y se planeaba que fuera superior a cualquier navío visto antes. Es de notar, en palabras del almirante Carrero Blanco, que si bien la navegación ha cambiado mucho en el devenir de los siglos, este prurito acerca de la superioridad de las nuevas naves con respecto a las antiguas no lo ha hecho. En muchas ocasiones ha motivado mejoras y progreso y en otras sonados fracasos e incluso tragedias.

El caso es que el plan se aprobó e inmediatamente se inició la tarea en los astilleros de Estocolmo, y durante tres años se levantó un magnífico navío en ellos, impresionante tanto en lo tocante a artillería como en lo ornamental. De esta manera llegamos al verano del año 1628, con Estocolmo llena de banderas y celebraciones para festejar en viaje inaugural del mayor y más hermoso buque de la corona de Suecia que se hubiera visto nunca. Un vecino cualquiera del Estocolmo de 1628 se habría maravillado ante la arboladura que se elevaba más de cincuenta metros sobre la linea de flotación y las inmensas velas, ante el pan de oro y las numerosas esculturas que jalonaban la popa y proa del navío, y sobre todo ante las 64 portas (todas abiertas para la solemne ocasión) que mostraban cada una la boca de un cañón. Pero muy probablemente ni este vecino ni ningún otro sabían que las pruebas para testear la estabilidad del buque se habían suspendido porque el casco no había resistido la prueba de tener treinta tripulantes corriendo de una borda a otra (no os riais, no había otra manera de hacerlo) y había estado a punto de zozobrar a pesar de estar el barco en el puerto y la mar en calma. Las caras del almirante y de los mandos militares presentes debieron ser un poema.

Pero volviendo a la celebración, llegó el momento de partir, se dio orden de levar anclas, las majestuosas velas del navío se desplegaron, se hincharon y el inmenso Vasa comenzó a alejarse lentamente del puerto mecido por la suave brisa mientras sus cañones lanzaban salvas de saludo. Pero el caso es que, apenas navegada una milla, una racha de viento hizo escorar al barco más de lo recomendable y el agua comenzó a entrar por las portas de la batería inferior, que seguían abiertas. Poco después el Vasa zozobró y se fue al fondo.

Bueno, no parece demasiado impresionante, pero hay un epílogo a esta historia. Puede parecer un poco absurdo decir esto, pero ahora mismo el malogrado Vasa, si bien no consiguió un palmarés militar y marinero demasiado extenso (navegó poco más de un kilómetro antes de hundirse), tiene un inmenso valor histórico. El pecio fue reflotado en 1961 y conservado en un museo. Se rescataron multitud de objetos de toda índole y ahora mismo el Vasa es tan querido por el pueblo de Estocolmo como lo fue en 1628, aunque por razones bien distintas.

Se me ocurren varias reflexiones que hacer acerca de esta historia, pero hoy no me siento demasiado profundo, así que me voy a quedar con la anécdota. No puedo evitar sonreir al recordarla. Y sonrío aún más si cabe porque en la historia de la marina española hay un ejemplo similar; y no es otro que el navío Santísima Trinidad, el cual era un monstro que adolecía de los mismos problemas que el Vasa y que, aunque contaba con más artillería que ningún otro navío de la época, nunca fue una máquina de combate eficiente. En la época de Trafalgar contaba ya con dos reconstrucciones en su estructura, y aún así seguía siendo muy lento y extremadamente inestable.

Estos dos barcos son ilustrativos de un problema histórico. Pero de eso hablaré otro día.
Me voy a comer algo.

viernes, septiembre 21, 2007

Hay que tener fe

Imperator me dejó esta perla en los comentarios de la entrada anterior:

Puede haber momentos duros, puede haber períodos de estancamiento pero la nuestra es una historia de progreso y superación, reventando trabas una detrás de otra. Y tengo fe en que este planeta se nos quedará pequeño, y saldremos de él y llevaremos la antorcha de nuestros ideales a otros rincones del universo.

Sí. Sí y sí, rotundamente. Me encanta.
Intentar juzgar adecuadamente el presente nunca es sencillo porque nos falta perspectiva para ello. A fin de cuentas estamos inmersos en él. Pero me siento animado a dar a conocer mi personal ilusión acerca del futuro.

Yo tengo fe en que el ser humano conseguirá la sabiduría necesaria para encontrar su lugar en el universo sin necesidad de automutilarse, sin necesidad de sentirse esquizofrénico. Y que cuando lo haga podrá enfrentarse a cualquier pregunta o reto que venga porque tendrá todas sus facultades para hacerle frente. Porque habrá superado el reto de haber vencido sus propios fantasmas; tendrá la corona de laurel de haber sobrevivido a sí mismo.
Este es el legado que me gustaría dar a mis descendientes.

viernes, septiembre 14, 2007

Frase de Quino

"A mí lo que me preocupa es cómo nos estamos pareciendo a lo que no queríamos."


Esto no es nuevo. Hay veces en la vida en que nos miramos al espejo y descubrimos que, sutilmente y sin darnos cuenta, estamos derivando hacia esa roca que sobresale amenazante entre el oleaje. Las acciones propias, destinadas a evitarla no hacen más que acercarnos más a ella. Sí, no es algo nuevo.

Hace unos días estuve pensando acerca del papel de la moral en el mundo en el que vivo. Y bueno, se me cayó el alma a los pies.

Ese día leí un artículo de opinión de El País en el que tocaba varios temas importantes y profundos. De todo él me quedo con una idea que puede ayudar a averiguar cómo hemos llegado a la presente situación: el siglo XX ha servido, entre otras muchas cosas, para que el ser humano se asuste de sí mismo, se quede perplejo de las barbaridades y atrocidades de que es capaz, haciendo que abandone la idea de nuevos grandiosos proyectos y permitiendo que se haga un ovillo en el fondo de su cueva con jacuzzi. Dos guerras mundiales, el fracaso en el entendimiento entre los pueblos, el terrorismo como problema global... y aquí estamos, en el inicio de un nuevo siglo del que han pasado ya siete años y sin que haya habido ninguna mejora palpable en la situación, sino todo lo contrario.

El otro día ví 2010, Odisea dos, y me embargó la tristeza más profunda. No me sentí con fuerzas para ver 2001. Solamente me puse las escenas del mejor baile espacial de toda la historia:


Sí, hay erosión y cansancio. Lo noto en mí mismo y a mi alrededor. Nunca, jamás, he visto a tanta gente echar de menos los tiempos en que vivía el dictador, y lamentablemente no puedo achacarlo a la nostalgia de los que opinan eso. No, tiene que haber algo más. Nunca, jamás, he visto a tanta gente desorientada acerca de lo que está bien y lo que está mal, acerca de lo que es blanco o negro, acerca de el lugar que ocupamos en el universo y de lo que el universo opina de nosotros.

Nos estamos yendo, sin quererlo claro, pero nos estamos yendo de aquí. Nuestras piernas nos sostienen cada vez menos firmemente en esta tierra, debilitadas por siglos y siglos de darnos de cabeza con los mismos problemas y de seguir sin encontrar soluciones que podamos aplicar. No me extraña que cada vez estemos más dispuestos a creer lo que nos sirven por la tele, total... ¿qué más da creer en eso que en cualquier otra cosa? Es tan cansado pensar, es tan horrible saber que no sirve de demasiado... sí, es perfectamente entendible.

Yo he nacido cansado. Y llevo estando cansado todos los días de mi vida y sin saber por qué es así. Llevo estando cansado antes siquiera de saber lo que era estar cansado, pero es así. A veces tengo la sensación de que eso mismo es lo que le ocurre a todo el mundo a mi alrededor. Y cada vez el cansancio es mayor y la tolerancia es menor. Cada vez hay menos energía y menos lugar para las preguntas, para la mente inquisitiva, para intentar hallar las propias respuestas a la vida.

Escribo cansado, sabiendo que miles, cientos de miles de personas mejores y más capaces que yo se han sentido así, han buscado la respuesta y han fracasado. Siento las miradas de todos los grandes filósofos, de todos los grandes pensadores, observandonos desde el Hades, moviendo la cabeza con pesadumbre y pensando, pensando en si ha merecido la pena, en si el ser humano es merecedor de encontrar alguna vez alguna respuesta o si su destino es tener siempre la incertidumbre y el vacío llamando a la puerta de su casa.

Yo también me lo pregunto cada día.

miércoles, septiembre 05, 2007

Calle Melancolía

Una de las razones por las que me siento unido a esta ciudad es porque siento que cada calle puede ser en cualquier momento esa calle a la que cantaba el maestro de Úbeda. Puedo salir a buscar esa sensación en cualquier momento y sé que la ciudad me va a responder con una sonrisa triste y melancólica, con una sonrisa que recuerda las cosas buenas, buenas porque fueron, simplemente fueron una vez, ahí, y ahora ya no están.

Pero este fin de semana ha sido distinto. Ese misterioso ente que ha tocado con su mano tantas esquinas oscuras, tantas ventanas demasiado altas, tantas aceras y farolas, se ha venido a mi calle y se ha sentado a mirar mi puerta. Este fin de semana mi calle ha sido Calle Melancolía. Un lugar para el recuerdo, un espacio que te da espacio para echar de menos, menos que nada. Pero todo. Un vacío que va más allá del vacío entre cuatro paredes, donde tambien hay cuatro dimensiones, y donde la cuarta saca a la palestra su prerrogativa de recién llegada y viste su oscura y larga capa de gala que llega desde el ahora y se pierde a lo lejos, en el olvido. Nunca la cuarta dimensión Einsteninana ha tenido tanta importancia como aquí, en Calle Melancolía, donde se aparta de su origen relativo y relativista, donde es la dueña y señora absoluta del universo. Aquí, vestida en su capa hecha de hebras de recuerdos, se pasea entre las sombras que pueblan los pasillos, y se acuesta a mi lado, en mi cama alquilada.

Es hermosa. La abrazo, y ella me cubre con su capa, aunque sé que nunca me dará más calor que un recuerdo.

martes, agosto 07, 2007

La seguridad es una ilusión

Existe una palabra sánscrita que me encanta: Maya. Su significado es sueño, ilusión.
Una de las enseñanzas del budismo consiste en que invita a profundizar tanto en uno mismo que se sea capaz de discernir el maya que es nuestro mundo. Maya es como un tejido de sueños que está entre nosotros y la verdad. En puridad podría decirse que yo mismo soy maya.

Yo, que me autodefino como buscador, me encuentro a diario con situaciones que me bajan a la tierra y que tiendo a tomarme como ataques a mi manera de entender la espiritualidad propia. Un error mío desde luego, como tantos otros. Tiendo a imaginarme la espiritualidad como algo separado de las cosas mundanas y terrenales, y ese es precisamente el error que tantos maestros han señalado. Dios no está en la montaña, sino en el mercado.

Teniendo cierto bagaje en meditación y esperiencias espirituales tiendo a olvidarme demasiado deprisa de que vivo en un mundo que tiene sus propias reglas, y también de que yo mismo tengo mis propias reglas, aunque intente trascenderlas o cambiarlas. Una de esas reglas es que yo, necesito seguridad en mi vida.

Llevo varios años intentando asumir que hay que vivir el presente, que tengo que estar preparado para que cada momento sea el último, que la seguridad es algo absolutamente efímero. Y sigo encontrando que necesito seguridad en algunos ámbitos. Necesito imaginar que mi casa no se habrá caido a la mañana siguiente, que mis amigos están bien y que si les pasase algo grave me enteraría, que en el camino que llevo habrá momentos hermosos.

Una tontería, desde luego. Como tantas otras.

viernes, agosto 03, 2007

Futurama

- Oh dios mío... ¿por qué hay yogur en esta gorra?
- Verá, le explicaré: al principio era leche y bueno, con el tiempo todos cambiamos.

Sencilla e inenarrablemente genial.

lunes, julio 02, 2007

"Lógica, lógica, lógica...

... La lógica es el principio de la sabiduría Valeris, no el fin"


Esta cita pertenece a nunca bien ponderado Sr. Spock y tiene lugar en una conversación entre el ínclito y Valeris, la vulcano extremadamente inteligente que él pretende que sea su sustituta en el Enterprise. La película es Star Trek VI: Aquel país desconocido. A esa frase no le sobra ni le falta nada. Me encanta.

lunes, junio 25, 2007

Decisiones

En todo momento nos planteamos cosas, pero hay ciertas circunstancias en las que se plantan encima de la mesa temas realmente importantes y serios. Temas en los que hemos puesto energía, esfuerzo, constancia e ilusión. Temas en los que realmente nos jugamos el resto.

No es facil hablar de estas cosas por lo profundas que pueden llegar a ser, pero es ley de vida que todos debemos vivir, fallar, y luego aprender del fallo. Es el dolor del fallo lo que impulsa la receptividad y la memoria.

Llevo ya un tiempo embarcado en algo que me ha sorprendido por la profundidad que ha llegado a alcanzar. Cada instante, cada momento, ha sido de intenso disfrute y aprendizaje, pero también ha habido momentos bajos, muy bajos. El último ha sido hace muy poco, una simple piedrecita que ha generado una avalancha de indecibles proporciones, que me ha hecho plantearme si lo que estoy haciendo realmente está bien. Ha llegado el momento de plantearlo seriamente, y aunque sé que me va a doler, ya lo he decidido. Ahora voy a necesitar de todas mis facultades, sin que nada nuble mi visión.

Por eso, chicos... voy a dejar de beber cerveza cuando me vaya de instancia en el WoW.

lunes, junio 18, 2007

Anoche, mientras estaba tumbado en la cama...

... con mi amor a mi lado tuve una sensación bastante extraña; extraña y hasta cierto punto reconfortante, pero sigo sin saber por qué.

Parte de ella es la certeza de que las definiciones usuales cada vez se me quedan más pequeñas a la hora de autodefinirme. Kal intentó ayudarme y me dijo lo que ella veía que yo era. Me gustó que me lo dijera, pero fue también la constatación de que la pregunta "¿qué soy yo?" es más grande que esas respuestas.

Rapunzell ha tenido una serie de post extraordinariamente lúcidos en su blog en los que utiliza trabajosamente el pico y la pala para intentar plantar lineas o conceptos maestros acerca de lo que es o no es una buena persona. Entre otras cosas. Y leyéndola recordé que las personas (o por lo menos la que escribe estas lineas) solemos requerir autodefinición para poder hallar un lugar agradable en el mundo y colocarnos en él.

Por autodefinición entiendo aquella parte de la personalidad que es solamente interna, es decir, cómo nos vemos a nosotros mismos.

Nunca he tenido problemas para autodefinirme porque siempre he sido una persona con poco encaje en los grupos. Y los mensajes que de ellos me llegaban, habitualmente de incomprensión o rechazo, eran como focos que resaltaban ciertas características propias. El ser lo contrario que "ellos" poco a poco se convierte en pauta y llegas a sentirte muy unido a ella. Luego dejé bastante de lado ese comportamiento cuando aprendí ciertas reglas sociales y encontré grupos que me aceptaron sin pedirme que cambiase, pero eso es otra historia.

Los problemas en los que la se ve implicada la autodefinición (por exceso o defecto) son bastante comunes y se muestran de diversas formas como problemas de autoestima o falta de proyectos vitales. Pero esta sensación que tengo no tiene nada que ver con esas dos taras ya conocidas para mí.

Siento que la parte de mí que está de cara al mundo está bastante definida. Conozco muchos términos, algunos conceptos, palabras en general que me ayudan a ello. Pero la cara interna del asunto está empezando a tomar un derrotero bastante ajeno a ello. Hace tiempo estuve pensando en la definición de amigo, o de amistad; y he encontrado algunas muy interesantes y aplicables gracias al curro de personas como Rapun que se han molestado en intentar desbrozar ese bosque misterioso.

Pero ahora si me preguntasen qué es la amistad diría que es aquello que tienen en común mis amigos. Simplemente. De perogrullo. Facilito. Y ahora también extrañamente reconfortante.

martes, junio 05, 2007

Historia Zen

Un maestro Zen estaba hablando con tres de sus discípulos:

Maestro: He estado hablando todo el verano, de este a oeste, para mi hermandad. Mirad cómo crecen mis cejas.

Primer discípulo: Sí crecen bien, maestro.

Segundo discípulo: Pero el robo, por pequeño que sea, llena de culpa este corazón.

Tercer discípulo: Kwan*.


*Kwan: es un sonido sin ningún significado en sí mismo, algo así como un "Eo".

lunes, abril 30, 2007

Hacía mucho tiempo...

... que no entraba en este mundillo de la blogosfera a saber de la gente. O por lo menos parece mucho tiempo.

Dejando aparte el interés que puedan tener esas páginas digamos personales, hay una razón que me impulsa a leer lo que alguien ha creado y publicado en este gran tablón de corcho virtual, y es que en ningún otro lado puedo tener tan a mano creaciones de amigos míos.

Estamos creando constantemente. A cada instante alumbramos muchas cosas a nivel mental y físico, pero la mayoría de esas creaciones dejan de existir muy pronto y no están disponibles para nadie. A veces ni siquiera somos conscientes de ellas.

Eso no sucede en los blogs. Cada uno de los habitantes de este pequeño universo crea cosas en su diminuta parcela de unos y ceros, y la expone. Y esa creación no cae en el olvido (salvo excepciones motivadas por el fallo de los servidores o de cuelgues varios), sino que permanece ahí, disponible para cualquiera que pase.

Es hermoso.

Es hermoso porque el blog, aunque está lejos de ser una herramienta válida para conocer a los autores (siempre hay más preguntas que respuestas en una entrada de blog), es sin embargo algo que forma parte de ellos mismos. Una fotografía acerca de algo que tiene suficiente importancia para que alguien lo coloque aquí y lo deje. Esta es la idea maestra que me sedujo cuando una persona a la quise mucho me dijo de abrir un blog hace ya más de cuatro años.

Sí, algunas de las creaciones de personas que me importan están aquí, a mi alrededor, y me gusta verlas.

miércoles, marzo 07, 2007

Frases de los conductores de Metro de Londres

Bueno, como las dos entradas anteriores son un poco chungas, voy a poner una algo más ligera. Aquí hay una web estupenda cuyo webmaster se ha dedicado a recopilar todo tipo de frases dichas por los conductores del metro de Londres. Me he tomado la liberta de traducir unas cuantas de ellas, de organizarlas y articularlas un poco. Espero que os guste:


No es sencillo ser conductor de metro en Londres. Sin embargo muchas veces nosotros, simples pasajeros, solemos olvidarnos de que en la cabina hay una persona que se encarga de que lleguemos a nuestro destino. Hoy voy a hablar de esos héroes anónimos que son los conductores del metro londinense y animo a mis lectores a intentar conocerlos.

En este heterogéneo grupo de personas encontramos diferentes actitudes ante los problemas del pasajero. Así por ejemplo tenemos al beato...
- "Nos aproximamos a Manchester Picadilly. En nombre de la Virgen de los Trenes quisiera disculparme con aquellos que han tenido un mal día y desearles que no vaya a peor."
... al optimista...
- "Nos acercamos a la estación de New Cross. Por favor, asegúrense de que llevan todas sus pertenencias cuando abandonen el tren. Espero que hayan disfrutado de su jornada y que la encontraran agradable y relajante. Les deseo un maravilloso día. Hasta pronto".
... al freak...
- "Bienvenidos al Tren de los Picapiedra. Tan pronto como saque los pies y empiece a correr nos pondremos en marcha".
... al cercano y amigable...
- "Quizá debería recordar a los pasajeros que está estrictamente prohibido fumar en cualquier lugar del Metro. Sin embargo, si lo que está fumando es un porro, sería considerado cortés que lo pasase al resto del pasaje."
... al imperturbable...
- "Sentimos el retraso en la salida del tren. Ha sido debido a que había un pasajero masturbándose en el tren de Edgeware Road. Alguien ha activado la alarma y está siendo desalojado del tren en estos momentos."
... al irónico...
- "Bienvenidos a la estación Victoria. Por favor, dejen sus pertenencias en el tren. Las recogeré al finalizar mi turno".
... al Terminator...
- "Siento el retraso, pero ha habido un incidente en King´s Cross. Alguien ha atacado al conductor (suspiro). Son las nueve y cuarto de un lunes y ya ha habido un incidente. Han llamado a la policía. (pausa). Es bueno que yo no sea policía porque los encerraría por el resto de sus vidas. (pausa y baja la voz) Eso o les dispararía.
...al colega...
- “¿Qué prefieren primero la buena o la mala noticia? La buena noticia es que el viernes pasado fue mi cumpleaños, salí por la ciudad y me lo pasé fenomenal. La mala noticia es que hay algún fallo en la red entre las estaciones de Stratford y East Ham lo que significa que seguramente no llegaremos a nuestro destino”.
... al ligeramente resentido...
- “Señores y señoras: pido perdón por el retraso en el servicio. Sé que se mueren por llegar a casa, a no ser, por supuesto, que estén casados con mi ex mujer. En ese caso, estoy seguro, de que preferirían recorrer toda la línea en dirección contraria”.
...al hastiado...
- "Por favor, dejen salir primero a los pasajeros del tren.(pausa) Bien, como deseen, apíñense como sardinas en lata, miren si me importa. Me voy a casa".
... o al que le gustaría estar conduciendo otra cosa:
- “Hola, les habla el capitán del tren. El viaje comenzará en breves momentos. Viajaremos a una altitud aproximada de cero pies y la hora prevista de llegada a nuestro destino, Morden, son las 13:15. La temperatura en Morden es de 15 grados y Morden se encuentra en la misma franja horaria que Mill Hill, por lo que no necesitan ajustar sus relojes”

Pero en cualquier caso está claro que este excelente colectivo que conforman los conductores del metro de Londres no escatiman información a los pasajeros. Tanto si cuentan con ella...
- "Sentimos el... ehm... retraso. La razón es que estamos esperando a un nuevo conductor. No es que hubiera nada malo en el antiguo pero... bueno, el caso es que estamos esperando a uno nuevo".
... como si no:
- "Esta información es para los pasajeros del andén 2: no hay información alguna. Pero espero contar con alguna pronto, y en cuanto la tenga se lo haré saber."

Y también hacen gala de un encomiable realismo a la hora de enfrentarse y de juzgar su trabajo:
- "Este es el control de linea en Baker Street. Les informamos de que la linea Bakerloo está funcionando con normalidad en el día de hoy, con lo que deberán esperar retrasos a todos los destinos."
Y aún más ilustrativo resulta:
- "Sentimos los retrasos en el servicio de esta tarde. Esto ha sido motivado por... bueno, por que el servicio es una basura ¿no?"

De todas formas, y a pesar de comentarios como el anterior, los británicos siempre han estado secretamente orgullosos de sus trenes. Se ve cristalino en los dos siguientes ejemplos:
- "Señoras y señores, me permito recordarles que antes de abandonar el tren deben llevarse su basura consigo. Aunque sea de metal, bastante redondo, mugriento y lleno de malos olores, esto es un vagón de metro, no una papelera con ruedas".
- "Por favor, utilicen todas las puertas disponibles. Hay algunas realmente buenas en el lateral del tren".
Y también el siguiente que incluso amplía información:
- "Señoras y señores, les informamos que este tren cuenta con 22 puertas en cada lado del mismo. Por favor, siéntanse libres de utilizarlas todas, no solamente las dos del medio."

Sí. Y tampoco escatiman esfuerzos a la hora de informar a los pasajeros información sobre el uso de los elementos del metro, por ejemplo de las señales sonoras...
- "Les informo de que el sonido repetitivo quiere decir que las puertas están a punto de cerrarse. No significa que tengan que arrojarse, ustedes mismos o sus bolsas, entre las puertas".
... o de las mencionadas puertas:
- “Al pasajero que viste un abrigo gris y está intentando subir en el segundo vagón: ¿Qué parte de ‘despejen las puertas’ no ha entendido?”
Ampliando información cuando es necesario...
- "Sí, a tí cariño, a la mujer del abrigo marrón largo. Te sugiero que te la próxima vez te depiles las piernas con el objeto de evitar que las puertas te pillen los pelos al cerrarse. Mírenla todos por favor (Pausa). En cualquier caso que pasen un buen día, pero tengan en cuenta las puertas, las puertas se cierran".
... a veces hasta límites increibles:
- "¿Podría la persona de la bolsa negra introducirla en el tren? Debe acomoda su mochila consigo dentro del tren, no puede dejarla colgando fuera de las puertas. Hace calor. Quiero irme a casa, y ustedes también, así que cooperemos todos e intentemos mantener manos, pies y mochilas dentro del tren para que podamos irnos todos pronto a casa ¿VALE?"
Repitiendo la información hasta que se hacen entender:
- “Por favor retiren todos sus equipajes de las puertas. Por favor retiren todas sus pertenencias de las puertas…Este es un mensaje personal para el hombre del traje marrón que lleva gafas y está en la parte de atrás del vagón: ‘cuatro ojos’, quita tus palos de golf de la puerta antes de que vaya ahí y te los haga comer”

Ésta última parcela parece problemática. En efecto, parece que los pasajeros no terminan de entender el fucionamiento de las puertas del metro, de manera que es también labor de los conductores llevar a cabo cierta amable labor de prevención tanto a la salida del tren...
- "Como no es mi intención separar amigos, por favor presten atención a las puertas, el tren está a punto de partir."
... como a la llegada del mismo.
- "Encontrarán más sencillo salir del tren la próxima vez si aguardan a que se abran las puertas".

Y siempre prestando atención a lo que sucede tanto dentro de los vagones...
- "Por favor, permitan a los pasajeros salir del vagón primero. Es más fácil así".
... como fuera:
- "Para el caballero que ha decido defecar al final del andén dos. Le informamos de que el resto de pasajeros que están esperando sus trenes ahora saben que usted está ahi, y que deberá pasar junto a ellos si desea abandonar la estación. No hay otra vía de escape".
- "Les informo de que está prohibido pedir en ninguna parte del Metro (pausa corta y la voz sigue). Sin embargo, al caballero feliz que está tocando música al lado de las escaleras mecánicas, por favor continue y diviértase. Se ha llamado a la policía y deberían estar enseguida con usted."

Ni que decir tiene que los conductores tienen una relación laboral extremadamente buena con sus compañeros. Por ejemplo con los operadores de señales...
- "Sentimos el retraso. Éste ha sido debido a la incompetencia del operador de señales del area Aldgate".
...o los controladores de linea...
- "Sentimos el retraso. Éste ha sido debido a que 'alguien' ha intentado meter demasiados trenes en una vía demasiado pequeña".
...especialmente éstos últimos:
- "Señoras y señores, el retraso de esta tarde está motivado porque el controlador de línea sufre el Síndorme de Codo Trasero. Es decir, por no saber diferenciar entre su codo y su trasero. Les ampliaré la información tan pronto como alguien me la amplíe a mí."

Pero a pesar de este agradable y sano ambiente de trabajo, de vez en cuando hay lagunas, tal y como se ve en los tres mensajes que unos sorprendidos conductores dirigieron a su pasaje:
- "Al parecer, este tren ya no finaliza recorrido en Barking, sino que por lo visto finaliza aquí. Siento mucho esto, yo también pensaba que este tren iba a Barking, pero 'ellos' tenían otra idea. Quiero decir, ¿para qué decírmelo? Total, sólo soy el conductor".
- “Estamos pasando por la estación de Baker Street. Como pueden ver la estación está cerrada. Hubiera estado bien que alguien me hubiera avisado, así podría habérselo comunicado previamente… pero no, ellos no creen que sea una información útil”
- "Debido a un inaguantable olor a alcantarilla este tren no efectuará parada en Highgate. Repito, este tren no efectuará parada en Highgate. (Un minuto después) Señoras y señores, este tren efectuará parada en Highgate, y por supuesto soy el último en saberlo."

Y aquí termina esta pequeña tourneé por el metro de Londres. Pinchen aquí si desean acceder a la fuente original

Ah, bendito humor, qué haríamos sin tí.

¡Qué dolor!

Qué dolor más intenso y más profundo me da saber que somos subnormales y que tenemos lo que nos merecemos. Qué dolor el vernos atrapados en esa red invisible que tergiversa y contamina, que dice qué está bien y qué está mal, que nos protege de nosotros mismos.

¡Qué dolor compañeros, qué dolor!

Leamos los periódicos...

... veamos la televisión. Oigamos la radio. Escuchemos a los tertulianos y a los polemistas. Contaminémonos todos hasta que no tengamos opinión propia. Llenémonos de toda la información que nos es dada hasta que se nos derrita el cerebro, colapse y se convierta en una croqueta recubierta de plomo. ¡Y entonces destrinquemos los cañones y unámonos a la fiesta! Aquí hay leña para todo y para todos. Sentémonos al dionisíaco festín de suculentos manjares de aire que nos es ofrecido día a día, veamos esa película una y otra vez, y otra y otra hasta asegurarnos de que lo hemos entendido bien. Traigamos a nuestra familia y a nuestro hogar el Supremo Ruido que, a fin de cuentas ¿qué es nuestra casa sino una extensión de esta sociedad que nos vio nacer? Unámonos a la masa, somos la masa, formamos parte de la masa.

Unámonos, unámonos... desaparezcamos en Ella. Venga, todos conmigo. ¿Lo oís? Nos está llamando, es nuestro destino, nos llama... Ella nos llama.

viernes, marzo 02, 2007

La crisis grupal de turno, esta vez en WoW

Mi experiencia con ciertos grupos de personas me ha dejado algunas perlas de conocimiento excepcionalmente aplicables a la vida cotidiana. La primera y más importante de ellas es que el comportamiento de las personas en los grupos puede variar considerablemente al que muestran fuera de ellos. Otra, no tan importante pero muy interesante es que no hay grupo que al alcanzar un cierto tamaño y edad no tenga una crisis de identidad.

Pues bien, en mi guild del World of Warcraft, un variopinto grupo de personas llamado Those Who Fight (más claro imposible) hay en ciernes una crisis de esa índole.

He estado pensando en algunas razones para que siempre suceda así, pero tampoco importan demasiado ni son interesantes. Pero lo que sí me parece interesante es que se presenta la posibilidad de que esta crisis se solucione de una manera civilizada, y la razón de esto es que TWF es una guild donde parece ser objetivo prioritario el pasarlo bien.

Nació con el propósito de ser un punto de encuentro de personas adultas y con una cantidad de tiempo limitada para jugar. Un excelente compañero la definió acertadamente como un grupo de jugadores casuales. Y he estado pensando en que un grupo de personas así, sin más objetivo que el de estar juntos compartiendo lo que haya en ese momento, es más capaz de hacer frente a las crisis que se puedan presentar. Es un grupo más consistente y resistente ante lo que le venga.

Las crisis grupales siempre aparecen por el descontento de uno o varios de los miembros, usualmente cuando reciben menos de lo que consideran adecuado. Que este descontento devenga en una crisis de identidad en la cual salga a la palestra la razón de ser del grupo es cuestión de tiempo y de una serie de factores menores, pero siempre se termina dando. Pero cuando un grupo no tiene razón de ser más que sí mismo, entonces las crisis personales de sus miembros le afectan muchísimo menos y puede permitirse hasta obviarlas.

El caso de TWF, como infinitos grupos antes que ella, es una guild (o gremio), un grupo que se enfrenta al peligro de convertirse en un clan. Siempre hay personas que prefieren un clan a un grupo de amigos, pero lo que yo considero un clan es algo bastante más profesional y menos lúdico, dirigido a la consecución de ciertos objetivos, en este caso dentro de un videojuego. Obviamente un clan tiene ventajas inherentes a su condición de grupo semiprofesional, como una mayor cantidad de recursos y un nivel de implicación sensiblemente mayor de sus miembros. También tiene un sistema de reglas más rígido y trabajado. Está bien a su manera, pero yo no busco eso.

Una de las mayores ventajas que tiene WoW es que permite diversos tipos de interacciones sociales que sean satisfactorias. Dentro de él hay grupos extremadamente anárquicos conformados por colegas, y grupos más rígidos que los más gores clanes del Counter Strike, auténticos ejércitos.
Y es que cuando se llega al final del juego (nivel 60 con el básico y 70 con la expansión) se terminan las cosas que uno puede hacer solo y se empieza a primar el "raiding" (incursiones) en las que se requiere un grupo grande de personas (en ocasiones hasta 40 miembros). El juego está pensado para que, por muy poderoso que se sea, siempre haya algo contra lo que no te puedas enfrentar si no llevas a otros nueve compañeros tan inflados como tú a la batalla. Es obvio que entonces las guilds más profesionales y constantes serán las que más éxito tengan en ello. Pero esta idiosincrasia del juego para mí tiene el gran problema de que llegado a un punto la constancia y la profesionalización se pegan con el aspecto lúdico que para mí es básico.

Para algunos miembros de TWF la sensación es que no se hace nada, que da igual entre estar en la guild y no estar. Es una sensación que no comparto y que nace de la disparidad de objetivos y esperanzas que los miembros tienen puestas en el grupo, algo natural a fin de cuentas. Pero si el guild se termina convirtiendo en un clan, yo es bastante probable que me termine yendo a otro grupo o intente fundar uno con mis colegas. No me gasto 12 € al mes y un número elevado de horas para convertirme en un peon.

miércoles, febrero 28, 2007

Ciencias de la ¿información?

Descendientes directos en primer grado de una dama cortesana de dudosa moral... no no me satisface.

¡Hijísimos de la gran puta!

Es acojonante el nivel de desinformación que se está alcanzando en la sociedad actual, sociedad donde te dan los periódicos gratuitos por la calle, donde existen la radio y la televisión públicas y donde se tiene acceso a Internet casi desde cualquier sitio. ¿Quién OSTIAS ha permitido que se llegue al nivel de aberración informativa actual? ¿Qué clase de ente porcino ha podido alumbrar ciertos programas? ¿Qué tipo de enferma mente ha podido parir tal vertedero de despojos como el que se muestran los medios a diario?

Ahora mismo me imagino a cualquier estudiante en primer año de carrera de lo que antes se llamaba periodismo. Me imagino sus ansias de mostrar al mundo lo que sucede, de hacer algo útil e importante; pienso en todos los conocimientos que absorberá en los cinco años siguientes, en las situaciones que se imaginará preparada y profesional. En que se convertirá en un/una Periodista.
Y no puedo sino pensar también en la clase de malnacidos que harán que todo eso quede en agua de borrajas. Para coger un lanzallamas y...

En ese momento aparece una amiga de una compañera del curro a la que hace mucho que el autor no veía. Con una sonrisa radiante le da un beso y le abraza, habla a su compañera y le vuelve a abrazar otra vez. Al autor le gusta la sensación. Luego ellas se ponen a ver fotos del hijo de la compi y se ríen. Luego se van y hay otro beso y otro abrazo.

... Bueno, pues como decía, que en alguna parte se ha perdido el norte. No lo entiendo. No puede ser tan dificil hacerlo bien. No lo entiendo.

Espero que por lo menos los dueños de los medios y los eslabones que permiten esa situación sean inconscientes de lo que están haciendo, porque en caso contrario lo sentiré mucho por ellos y por la vida que llevan. Una lástima de potencial desperdiciado.

Prefiero pensar que son inconscientes a asumir la probable realidad. Duermo mejor.

miércoles, febrero 07, 2007

Hace poco...

... unos amigos cuya inteligencia respeto han tenido una interesante conversación acerca del cinismo y del optimismo.

Hay que ver cómo son las cosas. Son dos principios aparentemente contradictorios, pero complementarios. Complementarios si se aspira a ser feliz y consciente al mismo tiempo vaya.

Y yo... yo ni siquiera he llegado al nivel de ser mínimamente cínico. Me fallan la observación y el intelecto, el motor y la transmisión. Eso sí, a nivel teórico soy un hacha. Hay que fastidiarse...

Hay que fastidiarse.

viernes, febrero 02, 2007

Requisitos

De nuevo vuelvo a citar a la misma amiga que en la entrada anterior para recomendar la lectura de esta entrada y una detenida reflexión acerca de la misma.

Después de ver el blog de Cassandra se me acaba de ocurrir que yo soy dos cosas al mismo tiempo. Soy un ser humano, especie Homo Sapiens Sapiens, aunque a veces no haga valer los dos últimos términos en mi vida diara. Pero también soy una persona. Interesante

La primera característica la tengo solamente por existir y nada puede arrebartarmela. Pero la segunda... ah, la segunda. Ganar el status de persona no es sencillo. Ha sido un largo y a veces duro aprendizaje. He tenido que aprender a comunicarme en el lenguaje que se utilizaba a mi alrededor, a interaccionar correctamente con los elementos de mi entorno, a comportarme en sociedad, en suma. Y ha llegado un momento en el que, sin títulos ni fanfarria ni trompetas, me he convertido en una persona. Ha sucedido tan silenciosamente que, fíjate, no me he enterado de que ha pasado; de hecho ni sé cuándo puede haber pasado.

Hay personas que opinan, erroneamente, que el ser humano y la persona son lo mismo. Ambas características nacen de la sociedad, pero ésta es un status mientras que aquella es una característica. Están equivocados, posiblemente porque solamente se piensa en estas tonterías cuando se es las dos cosas al mismo tiempo, y a veces distinguir las dos formas es complejo.

Pero dentro del grupo que sí las distinguen hay otra división meridiana. A saber, aquellos que piensan que es el ser humano el soporte básico para la persona, y las que piensan que por el contrario, es la persona la que da sentido a la existencia del ser humano. Unos le dan más importancia a uno y otros al otro elemento. Los primeros, llevando su tesis al extremo, se convierten en hippies, y los segundos en urbanitas muy conservadores.

Pero me desvío de la idea madre de esta entrada que es intentar dilucidar qué requisitos son los que debe cumplir un ser humano para convertirse en una persona. Obviamente los requisitos para que la sociedad reconozca a un ser humano como suyo variarán de una sociedad a otra, pero las lineas maestras es posible que permanezcan inalterables. A fin de cuentas los que forman las sociedades son las personas, no los seres humanos. De hecho la definición de persona que tiene cada sociedad es muy clarificadora acerca del tipo de sociedad que es. En la Atenas de Pericles todas las personas eran libres y participaban de los asuntos del estado. Pero claro, dentro de la definición de persona de esa polis no entraban ni las mujeres ni los esclavos ni los sirvientes.

Voy a tomar como ejemplo la sociedad que me vio nacer, puesto que es la única que conozco a nivel profundo. Sin embargo hay algunas características generales que se me ocurre que podrían ser las siguientes: la primera es que el ser humano debe estar sano en grado suficiente para poder cumplir su cometido en las tareas comunes, sean cuales sean éstas. La segunda es que el ser humano debe ser capaz de comunicarse en el mismo lenguaje que el resto de miembros de la sociedad. La tercera es que el ser humano debe ser capaz de interaccionar y convivir correctamente con los elementos propios de la sociedad. El resto de reglas admitirían cierto grado de variación según la sociedad, como la edad que se debe cumplir para obtener la mayoría de edad, pero las lineas maestras que se me ocurren son esas.

Estas reglas no están escritas en ninguna parte, pero todos somos partícipes de ellas. Se nos ha educado para ello desde el principio, e intentar sustraerse a esos principios tan sólidamente afincados en nuestra psique requiere de un valor poco usual, que es el de otorgar al ser humano un valor acorde, es decir equivalente, al de la persona. Entonces se gana el inmejorable tesoro de ser capaz de autodefinirse, y por ende, de definir al resto. Se gana el tipo de personas que pueden cambiar sociedades.

Pongamos un ejemplo de regla variable: ¿es un negro una persona en Chicago? Yo lo considero así, y afortunadamente cada vez más personas opinan lo mismo. Pero retrocedamos unas décadas hacia atrás y pongamos a ese chico negro en un pueblecito cerca de Nueva Orleans. ¿A que ya no está tan claro el asunto? ¿Qué ha pasado en todo ese tiempo? Ha habido un concienzudo trabajo de pico y pala en EEUU para conseguir elevar a los seres humanos de la raza negroide al status de persona. Las mujeres siguieron un proceso parecido hace poco tiempo, y sigue habiendo muchísimos lugares donde se las considera menos el el hombre. La regla de "varón de raza blanca" ha estado vigente en muchos sitios, sigue estando en algunos, pero hay sitios donde nunca ha existido. Este es un ejemplo de regla variable.

Ahora uno de regla maestra: ¿es un tetrapléjico una persona? Actualmente y aquí sí, pero depende del grado de interacción que ese ser humano tenga con su entorno. ¿Es un autista una persona? La misma respuesta. La razón de esto es que esta sociedad nuestra es considerada muy tolerante porque otorga el rango de persona a cualquier ser humano, pero se ha salido habilmente por la tangente y ha creado una graduación o escala para definir cómo de persona se es. Un hombre adulto nacido aquí, con un buen trabajo, casado y con hijos, serio y cumplidor de la ley es el equivalente al diez. Una mujer con las mismas características es un ocho. Un adolescente en la edad del pavo es un seis y un septuagenario lúcido en silla de ruedas es un cinco. Un inmigrante marroquí es un cuatro. Un síndrome de down es un tres y un tetrapléjico es un uno. Esta graduación la hago no porque piense que sea correcta o buena, sino porque lo que he visto me impulsa a pensar que la escala puede ser algo parecido a eso. Pero es curiosa la manera que se ha tenido de sortear el espinoso asunto de definir a la persona. Muy... políticamente correcto. Pero no nos engañemos. Hay sociedades en las que un inmigrante, un down, un parapléjico, o un viejo, simplemente no tienen valor alguno. Por sus discapacidades pierden (o nunca ganan) el status de persona, de miembro de esa sociedad.

Yo, fruto de esta sociedad neoliberal y en la cresta de la ola, me inclino a dar más valor al ser humano que a la persona desde que tengo uso de memoria. Eso me ha convertido, hasta cierto punto, en un inadaptado, puesto que mi atención y mi energía están puestas en parcelas distintas a las de alguien más "socializado" y más atento a las habilidades destinadas a la interacción con los demás. Hay curro que hacer ahí porque el punto medio, punto medio de la excelencia, no de la mediocridad, guarda la llave de una puerta grande.

Estos, y otros pensamientos, son los que ha despertado ese simple video en el blog de Cassandra. El dar valor al ser humano es importante, pero también lo es darselo a la persona. Somos capaces de definir lo que es una persona y lo que no, de definirnos a nosotos y al resto de seres humanos. Es necesario ser responsable, puesto que con cada opinión se pavimenta un camino en una dirección u otra.

viernes, enero 19, 2007

Pesado

Hay una serie de cosas que pesan, que pesan mucho en la memoria y en el corazón. Memorias antiguas, cosas que ya pasaron, que dejaron su delgada pátina de aceite en esa sartén en la que los seres humanos intentamos cocinarnos e intentamos que salga un buen plato.

Y hay días en los que este dactilófono de la vida que debe tocar cierto humorista nos toca la fibra sensible y nos hace recordar por qué intentamos ser mejores personas. Y es que verse, como decía con acierto una amiga, únicamente como potencial abono para plantas te hace preguntarte cosas. Te hace sentarte y mirarte con la clase de mirada que reservo para cualquier obra del Reina Sofía o para cualquier programa del corazón actual, mitad incomprensión y mitad desprecio por el potencial desperdiciado que no ha encontrado la fuerza o la inteligencia para nacer y crecer.

Estoy leyendo El Contrato Social, un libro que escribió un tipo que, simplemente, intentó realizar un sistema social que mejorase al que había, que se permitió creer que era posible hacer mejor las cosas. Esta altruista tarea no le salvó, obviamente, de ser perseguido y exiliado de su propio pais, pero eso es otra historia. Lo que me interesa es el hecho de que la labor que hizo le trascendió y perduró. Curiosamente, El Contrato Social fue el libro de Rosseau que menos se leyó hasta que llegó la Revolución, momento en el que de repente estaba en todos los cabeceros y en todas las bibliotecas de Francia.

Es extraño que un tratado que parte de la base de que todo ser humano es bueno y libre de nacimiento tenga el efecto de ponerme triste. No por compararlo con la sociedad actual, tan prolija para mostrar lo mejor y lo peor del ser humano, sino porque todo el esfuerzo y toda la sabiduría de su autor es poco probable que le sirviera de nada. Realmente la obra que conocemos como El Contrato Social es, según palabras del autor, un "extracto de una obra más amplia, emprendida hace tiempo sin haber consultado mis fuerzas, y que abandoné hace mucho. De las diversas partes que componían dicha obra, ésta es la más importante y la menos indigna de ser ofrecida al público. El resto ya no existe".

Ahora un texto de cierto libro maravilloso que creo que resume bastante bien cómo me siento ahora:

-"Y sin embargo nunca dejan de sembrar. Las obras de los hombres nos sobrevivirán Gimli".
-"Para terminar únicamente convertidas en polvo y cenizas, supongo".
-"De esto los Elfos no conocen la respuesta".